Dramaturgo, actor, escenógrafo, investigador e historiador teatral colombiano. Miembro de la Academia de la Historia y Director de la Biblioteca Nacional de Colombia. Fue Delegado del CELCIT en Colombia desde su creación hasta su fallecimiento el día 16 de septiembre de 2024.
El teatro como puente en Latinoamérica
A lo largo de su historia, los distintos países de América Latina, creados como repúblicas tras su independencia de España a comienzos del Siglo XIX, han permanecido aislados y recelosos los unos contra los otros, ya sea por conflictos limítrofes, divergencias políticas u otras causas endógenas, o bien por tener los ojos puestos fuera de su entorno, lengua y cultura, y mirar hacia los Estados Unidos o Europa como centro de sus aspiraciones, ignorando o despreciando a sus propios vecinos hermanados por una historia común.
Por lo general, los intentos de lograr una unidad, una federación o por lo menos un convenio de cooperación permanente, han resultado infructuosos, esporádicos o limitados. Sin embargo, los logros más destacados, en cuanto a intercambios y alianzas creativas se refiere, se han producido en el campo de la cultura y en especial, del teatro.
Festivales teatrales: una vía para la integración
En efecto, el teatro, como un medio de expresión vivo y directo, ha intentado romper la balcanización que mantiene aislados a los pueblos de Latinoamérica. Y el medio que sirvió para dar vía libre al encuentro de grupos, autores, actores, críticos y directores de teatro fueron los festivales, que permitieron desde finales de los años sesenta que unos y otros se conocieran e intercambiaran sus experiencias.
El primero de estos festivales tuvo lugar en Manizales, Colombia, y más tarde se desarrollaron los de Puerto Rico, Caracas, La Habana, México y Centroamérica. Incluso la zona hispana de Nueva York posibilitó estos encuentros, al calor de los cuales surgieron importantes reflexiones, nuevas dramaturgias y estilos teatrales renovadores.
Sin embargo, los festivales tenían una duración limitada y aunque aparecían como un destello en la oscuridad, a lo largo del año, en la actividad del día a día, los esfuerzos de grupos y teatreros se volvían a ver reducidos y limitados por la falta de recursos y estímulo para el desarrollo de su actividad.
La Federación de Festivales y la creación del CELCIT
Fue en este momento, durante la década de los años 70, cuando aparecen nuevas propuestas de organización que buscan crear redes, circuitos, e intentar actividades a nivel continental a lo largo del año. La primera de ellas fue la Federación de Festivales de Teatro de América, coordinada por Luis Molina, director hasta ese momento del Festival de San Juan de Puerto Rico, y Carlos Ariel Betancur, director del Festival de Manizales.
La Federación organizó un circuito de giras que, por una parte, buscaba conectar los distintos festivales, de modo que un grupo pudiera circular a través de ellos y así hacer más provechosa su salida de su país de origen. Por otra parte, frente a dramáticas situaciones sociales, como las que tuvieron lugar en el Cono Sur con la irrupción de toda una cadena de dictaduras militares, la Federación jugó un papel clave, al facilitar el viaje y comunicación de grupos, directores y autores teatrales de Chile, Argentina y Uruguay. Esto permitió que muchos de ellos asumieran un exilio menos dramático al hallar espacios para desarrollar sus actividades y compañeros que les brindaron la solidaridad necesaria en su situación. De este modo, Venezuela, Colombia, México y Costa Rica fueron refugios para los hombres de teatro que tuvieron que abandonar su país en circunstancias difíciles.
De esta Federación de Festivales nació el CELCIT, dirigido por Luis Molina López, como Centro de Creación e Investigación Teatral de América Latina, y más tarde, con vínculos directos con España.
CELCIT: más allá de los festivales
El CELCIT ha cooperado con los festivales teatrales de Latinoamérica y España, pero no se ha limitado a ellos. Más allá de la coordinación de eventos especiales en dichos certámenes, ha realizado múltiples proyectos propios con el objetivo de contribuir al desarrollo del teatro en toda su amplitud.
Así, ha abierto centros de constante actividad, en especial en Caracas y Buenos Aires, que han logrado una importante posición en el movimiento teatral de cada uno de estos países y en su proyección a escala continental.
Encuentros, formación y publicaciones
Encuentros sobre la investigación teatral, la profesionalización del artista, la historia del teatro en América Latina, técnicas de voz, cuerpo y actuación, entre otros, han abordado temas fundamentales para el desarrollo del teatro y el conocimiento de los pueblos de habla hispana y portuguesa.
Además, el CELCIT ha impulsado la producción de obras y espectáculos en varias ciudades del continente, así como la publicación y difusión de obras, estudios y noticias en libros y boletines. Más recientemente, su presencia en el ámbito digital ha permitido la transmisión de información y recursos teatrales a través de su sede en Buenos Aires.
El solo inventario de las actividades realizadas comprendería un volumen de varios cientos de páginas.
El impacto del CELCIT en el teatro iberoamericano
Muchos gestores teatrales del continente se beneficiaron de un modo u otro de las actividades del CELCIT a lo largo de su trayectoria. Solo en Colombia, las personalidades más destacadas en las diversas ramas del arte escénico han participado en sus eventos.
Los 25 años de actividad incansable del CELCIT adquieren un amplio significado en términos de cooperación internacional. A pesar de su enorme impacto, esta gestión nunca ha contado con un apoyo estable por parte de gobiernos ni entidades oficiales o privadas. Ha sobrevivido gracias a los aportes específicos para festivales o encuentros puntuales.
Por esta razón, la supervivencia del CELCIT ha estado constantemente amenazada, y solo el espíritu quijotesco y la tenacidad de sus gestores han logrado mantenerlo con vida.
Sin embargo, el legado del CELCIT es innegable: hombres y mujeres del teatro de habla hispana han encontrado en sus actividades un espacio de crecimiento, intercambio y resistencia. Su papel en la historia del teatro iberoamericano está firmemente establecido.